sábado, 16 de abril de 2011

Mercado de valores


 Me gusta la idea de comparar la vida con un mercado en donde cada quien compra lo que quiere tener, porque le gusta, porque es lo que cree merecer, o porque es lo que le alcanza con los recursos que tiene.

Así, nuestros recursos emocionales como la seguridad personal, la capacidad de superar nuestros miedos, la de reconocer nuestros errores y  aprender de ellos, la autoestima, la capacidad de confiar y generar confianza, la de ser responsables, la de ser agradecidos y muchos más, resultan monedas de mucho valor. 
Quienes las poseen son quienes adquieren los productos más valiosos y duraderos, como momentos felices, paz espiritual, un hogar armonioso, amistades largas y relaciones sanas con personas que poseen los mismos recursos emocionales.
 Así es. También en el plano emocional existen millonarios, ricos, pobres y personas en bancarrota declarada.
La persona que no está satisfecha con su vida decide adquirir objetos “de segunda” que no llenan sus expectativas ni la hacen feliz. Compra lo que puede con lo que tiene o con lo que está dispuesta a pagar.
La persona que vive feliz, que se siente realizada y ha cultivado relaciones plenas y duraderas, no tiene buena suerte. Tal cosa no existe. Tiene más recursos emocionales y escoge diferente. Utiliza monedas de valor elevado y va de compras a tiendas de lujo a adquirir lo que desea para su vida.
Pues según esta idea, existen también “tiendas de lujo” y “tianguis” emocionales.
En los tianguis emocionales abundan los sentimientos pirata, no auténticos; están llenos de falsificaciones y emociones que otros han desechado por ineficaces y corrosivas. Las personas con pocos recursos emocionales acuden a estos tianguis a hacer sus “compras”. De algún modo se sienten más cómodas en ese ambiente que por ser tan conocido, les parece familiar.
En las tiendas de lujo, el código de comportamiento es diferente : allí no se regatea, todo es valioso (y todos lo aprecian), hay crédito pues hay confianza y no es necesario rogar.
A veces ando escasa de fondos emocionales y no me alcanza para comprar un buen rato o un buen sentimiento, entonces me tengo que aguantar el sentimiento “barato” de rencor, envidia, minusvalía… o el que haya escogido.
Me gusta poner atención a esas pequeñas “compras” que hago cada día, pues son esas decisiones diarias las que me permiten vivir la vida plena que quiero, y merezco.
¿Y tú? ¿Cuáles son tus recursos emocionales y qué compras con ellos?

1 comentario:

  1. Es verdad los recursos emocionales que utilizamos y que consumimos son los que nos salen mas baratos, los que nos acomodan mejor para salir del paso,... el problema es que tambien aplica el dicho de que el compra barato compra a cada rato.... es decir.... la vida se vuelve una tara-comedia donde solo compartimos o intercambiamos nuestras miserias... son muy raras las personas que viven a cabalidad :(

    ResponderEliminar