martes, 14 de septiembre de 2010

México

   
   Era un 15 de septiembre, y mi padre (quien vivía en Guatemala),  se preparaba junto con la familia para celebrar un año más de independencia de su querido y añorado México. Como todos los años, cenaron pozole y antojitos mexicanos. México era uno de sus temas favoritos; se llenaba la boca y el corazón de él. Y esa noche no fue la excepción. 

Vieron el grito a través de un canal mexicano, y de pie cantó el himno. Luego le platicó a la empleada doméstica (pues la familia se sabía ya la historia de memoria...) las hazañas del cura Miguel Hidalgo y Costilla, doña Josefa Ortiz de Domínguez, el grito de Dolores, la entrada del ejército Trigarante a la Ciudad de México... datos que mi padre guardaba como un tesoro, pues lo mantenían unido a su país amado.
A la mañana siguiente, un infarto fulminante acabó con su vida.
Hoy, algunos años después, confieso que no amanecí con ganas de celebrar. La situación política, la creciente inseguridad, la corrupción, la ineptitud del gobierno para atender lo verdaderamente urgente, son hechos para desanimar a cualquiera, reflexioné. Doscientos años después de la Independencia y a cien de la Revolución, parece que volvimos a donde empezamos. Todavía no logramos ponernos de acuerdo y seguimos siendo un país con muchos asuntos cruciales sin resolver.  
Pero entonces recordé a mi padre un día como hoy. Lo recordé como mi madre me lo platicó: emocionado cantando el himno y festejando a su país.
Y pensé en el otro México, en mi México personal, el de mi vida de diario, en el que nacieron mis hijas, en el que como, descanso, amo y disfruto todos los días. En el que he aprendido, crecido, reído y llorado… el que merece mi cariño y mi respeto... imaginé a mi padre sonriendo junto a mí.
México es más que una mera coyuntura histórica. México es un GRAN PAÍS y, además, es MI PAÍS… Un país con su lado malo y su lado bueno, como todo lo que está vivo... como yo.
Así que, como mi papá lo hubiera hecho, yo también aprovecho este día para decir desde lo más profundo de mi corazón:  gracias, México.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Propuestas

Hace unos días escuché por la radio un comentario que me pareció muy interesante por todas las implicaciones que me parece que tiene. Hablaba de un estudio que realizó un sociólogo sobre la facilidad con la que se acogen nuevas propuestas en diferentes países. Uno de los parámetros que utilizó fueron los rankings de las canciones más escuchadas. Se dio cuenta que en los países avanzados una canción nueva llega a los Top 10 mucho más rápido que en los países en desarrollo (México entre ellos). En estos últimos, la canción debía sonar por más tiempo antes de entrar en las listas de popularidad.
 
Recientemente fui a los Estados Unidos y me llamó la atención la gran variedad de presentaciones y sabores de cada producto que se exhiben en los supermercados: vi yogures de sabores tan exóticos como "pay de limón" o "pastel de zanahoria"; catsup sabor habanero, chipotle o jalapeño; paletas de dulce sabor tequila; gran variedad de sabores de mostaza; tortillas hechas de masa cruda listas para cocinarse en el comal....y me pregunté cual sería la razón de que estas variedades no existieran en nuestro país. Recuerdo que hace no mucho sacaron diferentes sabores de yogures en México: tuna, papaya...no los he vuelto a encontrar.
 
Se habla mucho acerca de qué podemos hacer para salir del subdesarrollo, más allá de culpar al gobierno.
Podríamos comenzar por abrirnos a las ideas nuevas............tal vez no es tan descabellado después de todo, disfrutar de un delicioso yogur de pitaya.......ummmmmmm!!