jueves, 23 de septiembre de 2010

Empatía



Cuando Wanda tuvo a sus cachorritos, de su comportamiento aprendí muchas lecciones. No se lamentó por los perritos muertos, tenía mucho en qué ocuparse atendiendo a los seis que quedaron. Nunca vi que los malcriara. Les daba de comer el tiempo necesario, y cuando lo juzgaba prudente, simplemente se retiraba y los dejaba llorar. Poco a poco se fue haciendo menos indispensable para sus cachorritos, y el día que se tuvo que despedir de ellos, los llenó de lengüetazos y siguió con su vida. Pensé que se deprimiría pero no fue así. Tenía una vida por vivir. No sé si todo esto lo hizo con plena conciencia, sólo sé que lo hizo.

En 1996 el equipo de Giacomo Rizzolatti, de la Universidad de Parma (Italia), estaba estudiando el cerebro de monos cuando descubrió un curioso grupo de neuronas. Estas no sólo se encendían cuando el animal ejecutaba ciertos movimientos, sino también al contemplar a otros hacerlo. Se les llamó neuronas espejo o especulares. Permiten hacer propias las acciones, sensaciones y emociones del otro, en otras palabras, la empatía.

Su existencia demuestra que estamos concebidos para socializar, para estar en contacto y reaccionar ante otros, para vincularnos con el medio, para PERTENECER.
La empatía es algo así como la conciencia social que nos permite sentir calidez emocional, solidaridad, compromiso, afecto y sensibilidad. La violencia no es lo nuestro.

El sentimiento de padecer el dolor de los demás cuando sufren no sólo evolucionó en los homo sapiens, sino que es característico en otros mamíferos tan variados como el elefante y el ratón. Los animales sufren y sienten dolor.

A medida que como sociedad hemos ido evolucionando, nuestro círculo social ha aumentado y, por consiguiente, nuestro nivel de empatía. Nuestra “familia extendida” incluye cada vez a un mayor número de personas.

Los animales comparten con nosotros la necesidad de comida y agua, de cobijo y compañía, de libertad de movimiento y de ausencia de dolor. Como nosotros, intentan sobrevivir y buscan su propio bienestar: no sólo están en el mundo, también son conscientes de él, y como nosotros, están vivos.

¿Y si extendemos nuestra empatía de modo que abarque a todos los animales? Podríamos dejar de considerarlos objetos para nuestro uso personal y devolverles la dignidad que les hemos negado. Podríamos empezar a verlos como compañeros de este hermoso planeta que habitamos.

Mi perritos Lola y Fermín mueven la cola, creo que están contentos con la idea.



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martes, 14 de septiembre de 2010

México

   
   Era un 15 de septiembre, y mi padre (quien vivía en Guatemala),  se preparaba junto con la familia para celebrar un año más de independencia de su querido y añorado México. Como todos los años, cenaron pozole y antojitos mexicanos. México era uno de sus temas favoritos; se llenaba la boca y el corazón de él. Y esa noche no fue la excepción. 

Vieron el grito a través de un canal mexicano, y de pie cantó el himno. Luego le platicó a la empleada doméstica (pues la familia se sabía ya la historia de memoria...) las hazañas del cura Miguel Hidalgo y Costilla, doña Josefa Ortiz de Domínguez, el grito de Dolores, la entrada del ejército Trigarante a la Ciudad de México... datos que mi padre guardaba como un tesoro, pues lo mantenían unido a su país amado.
A la mañana siguiente, un infarto fulminante acabó con su vida.
Hoy, algunos años después, confieso que no amanecí con ganas de celebrar. La situación política, la creciente inseguridad, la corrupción, la ineptitud del gobierno para atender lo verdaderamente urgente, son hechos para desanimar a cualquiera, reflexioné. Doscientos años después de la Independencia y a cien de la Revolución, parece que volvimos a donde empezamos. Todavía no logramos ponernos de acuerdo y seguimos siendo un país con muchos asuntos cruciales sin resolver.  
Pero entonces recordé a mi padre un día como hoy. Lo recordé como mi madre me lo platicó: emocionado cantando el himno y festejando a su país.
Y pensé en el otro México, en mi México personal, el de mi vida de diario, en el que nacieron mis hijas, en el que como, descanso, amo y disfruto todos los días. En el que he aprendido, crecido, reído y llorado… el que merece mi cariño y mi respeto... imaginé a mi padre sonriendo junto a mí.
México es más que una mera coyuntura histórica. México es un GRAN PAÍS y, además, es MI PAÍS… Un país con su lado malo y su lado bueno, como todo lo que está vivo... como yo.
Así que, como mi papá lo hubiera hecho, yo también aprovecho este día para decir desde lo más profundo de mi corazón:  gracias, México.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Tiempo libre


“La gente que no para de trabajar lo hace para no tener tiempo de acordarse de que no tiene nada que hacer”. -Francis Picabia


El Movimiento Slow comenzó en 1986 como una protesta en Roma ante la apertura de un restaurante McDonald's en Piazza di Spagna. Se trata de un movimiento cultural que busca regresar la tranquilidad y el equilibrio a las actividades humanas. No promueve el ocio, sino más bien ser selectivos con nuestro tiempo, ocuparlo en actividades que mejoren nuestra calidad de vida.
“Felices los que no salen de vacaciones, porque viven de vacaciones”.


El hombre actual se volvió hacedor humano y con ello ha abandonado buena parte de su ser. Nunca tiene tiempo, y cuando lo tiene, lo planifica. Los griegos elogiaban la presencia del único tiempo válido, el tiempo libre, que solamente lo tenían, por cierto, los libres, porque los esclavos trabajaban y gracias a ellos los libres podían ser libres... y tener tiempo LIBRE.


Se dice que vivimos en una sociedad hedonista, o sea, que busca el placer. Yo pienso que, más bien, vamos en sentido contrario. Confundimos el placer con las cosas que procuran placer; con mero consumismo. El placer no lo da nada externo, no se compra. No consiste en lo que se me da, sino en lo que yo tomo. El placer no está en la fruta, sino en el paladar.


Hace poco, una flor me dijo con su colorida belleza que el placer no es un asunto frívolo o superficial. Una comida en familia con una larga y amena sobremesa, un rato para leer un libro, para sacar a caminar a mi perro, para relajarme; tiempo para ir al cine con Juan Carlos, para salir a comer con mis amigas, para estar con mis hijas, para cocinar y disfrutar lo que como, para tomarme las cosas con calma… ese placer  le da sentido a mi vida.

Definitivamente, coincido con el movimiento S----L-------O----------W…..porq ..¿QUEEE?.....¿¿¿las 2:20 ya??? ¡Me lleva!, por andar pensando en la inmortalidad del cangrejo ya se me hizo tarde para recoger a Nadia en la escuela, ¡¡¡carajo!!!

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Propuestas

Hace unos días escuché por la radio un comentario que me pareció muy interesante por todas las implicaciones que me parece que tiene. Hablaba de un estudio que realizó un sociólogo sobre la facilidad con la que se acogen nuevas propuestas en diferentes países. Uno de los parámetros que utilizó fueron los rankings de las canciones más escuchadas. Se dio cuenta que en los países avanzados una canción nueva llega a los Top 10 mucho más rápido que en los países en desarrollo (México entre ellos). En estos últimos, la canción debía sonar por más tiempo antes de entrar en las listas de popularidad.
 
Recientemente fui a los Estados Unidos y me llamó la atención la gran variedad de presentaciones y sabores de cada producto que se exhiben en los supermercados: vi yogures de sabores tan exóticos como "pay de limón" o "pastel de zanahoria"; catsup sabor habanero, chipotle o jalapeño; paletas de dulce sabor tequila; gran variedad de sabores de mostaza; tortillas hechas de masa cruda listas para cocinarse en el comal....y me pregunté cual sería la razón de que estas variedades no existieran en nuestro país. Recuerdo que hace no mucho sacaron diferentes sabores de yogures en México: tuna, papaya...no los he vuelto a encontrar.
 
Se habla mucho acerca de qué podemos hacer para salir del subdesarrollo, más allá de culpar al gobierno.
Podríamos comenzar por abrirnos a las ideas nuevas............tal vez no es tan descabellado después de todo, disfrutar de un delicioso yogur de pitaya.......ummmmmmm!!